Música balcánica ¡Cuando la música es un mensaje de vida!

musica balcanica

En el mundo de la música tenemos tantas expresiones y culturas que descubrirlas es sin duda todo un deleite.

En el caso de la música balcánica esto además es alegría porque, si uno escucha este tipo de música es imposible ignorarla, así como es imposible no llenarse de buena vibra.

Un poco de historia de la música balcánica.

La música balcánica tiene orígenes en el año 420 d.C. Cuentan que esta música fue el resultado de que el rey de Persia pidiera a su suegro, el rey de la India, doce mil músicos y cantantes para entretener a su pueblo.

En un principio se esperaba que los músicos se asentaran en la región, pero como buenos artistas estos prefirieron la libertad, y en cambio viajaron gracias a su música expandiéndose y llevando su arte más y más lejos. Con esta interesante historia es que podemos encontrar los orígenes de este tipo de música tan rico en su historia.

De esta expansión que tuvieron los músicos por occidente hasta Turquía, se dividieron en dos direcciones, unos se tornaron a Egipto llegando hasta la península ibérica y son estos los conocidos como gitanos. Los otros músicos se adentraron a Europa por vía de los Balcanes, y estos son los que conocemos como tsigan porque se consideraban de Atsigani.

La música balcánica es sin duda una manifestación de la vida misma de sus ejecutantes, pues se acostumbra en todos los eventos importantes, desde nacimientos, bodas, celebraciones en general e incluso en los funerales.

Esta música además se puede distinguir entre más variaciones culturales, llegando hoy a existir en su versión pop. Sobre esto Miguel Rodríguez Andreu en el artículo “Música balcánica o cuando el talento supera al nacionalismo”, plantea una interesante opinión:

“Como verán músicos de lo más variopinto, representantes de una tradición cultural diversa, rica, transversal, capaz de cruzar geografías a pesar de que los movimientos nacionalistas han provocado una suerte de compartimentación musical que hace que determinados estilos se hayan convertido en estilos nacionales, en ese proceso de construcción acelerada de una identidad necesaria para reconocerse. Así, la sevdalinka se asocia a los bosniacos, la tamburitza se la disputan serbios y croatas, el cocek entre búlgaros  macedonios, o la starogradska compartida por serbios, macedonios y búlgaros”

Estas representaciones nacionalistas de alguna manera sugieren además un sincretismo, donde los ritmos balcánicos no se discriminaron o mantuvieron al margen, sino que se combinaron con los más tradicionales y representativos en los distintos países a los que llegaron. Pero claro, algunas de las representaciones más usada de esta música sí llegaron a quererse reprimir como pasa con la chalga, el manele y el turbofolk serbio, con contenido lascivo, sexual o polémico para la sociedad.

Desde sus primeras manifestaciones, su viaje por diversas latitudes y hasta llegar a nuestros días, esta música ha evolucionado ricamente. No dudes en adentrarte un poco más en ella ¡su ritmo y variedad te fascinará!

 

 

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